Viernes 20 de septiembre
El rector Javier Barros Sierra declara:
"La ocupación militar de la Ciudad Universitaria ha sido un acto excesivo de fuerza que nuestra casa de estudios no merecía. De la misma manera que no mereció nunca el uso que quisieron hacer de ella algunos universitarios y grupos ajenos a nuestra institución (...) La atención y solución de los problemas de los jóvenes requieren comprensión antes que la violencia. Seguramente podrían haberse empleado otros medios. De las instituciones mexicanas y de nuestras leyes y tradiciones se derivan instrumentos más adecuados que la fuerza armada (...) Así como apelé a los universitarios para que se normalizara la vida de nuestra institución, hoy los exhorto a que asuman, dondequiera que se encuentren, la defensa moral de la Universidad Nacional Autónoma de México y a que no abandonen sus responsabilidades (...) La Universidad necesita, ahora más que nunca, de todos nosotros. La razón y la serenidad deben prevalecer sobre la intransigencia y la injusticia".
El secretario de Gobernación Luis Echeverría Alvarez manifiesta: "La fuerza pública saldrá de la Ciudad Universitaria y ésta será entregada a las autoridades universitarias inmediatamente que éstas lo soliciten"
En la sesión de la Cámara de Diputados se produce un violento debate en torno al conflicto estudiantil. La diputación del PAN propone que la Cámara pida al Presidente de la República ordene el retiro inmediato del ejército de la Ciudad Universitaria, y acuerde llamar al jefe del Departamento del Distrito Federal y al secretario de Gobernación e invitar a los procuradores de Justicia de la Nación y del Distrito y Territorios Federales, "con el objeto de que rindan un informe preciso y detallado respecto al conflicto estudiantil, sus orígenes e implicaciones."
El diputado Octavio A. Hernández, jefe de la diputación priista del Distrito Federal, asesta cargos contra las autoridades de la UNAM, pretendiendo hacerlas responsables del conflicto. Culpa directamente al rector, afirmando que éste inició "una conducta que, por lo que hace a su pasividad tiene, a mi modo de ver, mucho de criminal, y por lo que hace a sus actos muchos matices de delito". Para el diputado "la autonomía fundamentalmente implica libertad de cátedra", y se pregunta "¿En algún momento el Gobierno de la República, los policías, el ejército, la fuerza pública en cualquiera de sus manifestaciones ha puesto un bozal a los profesores?".
El diputado Luis M. Farías hace declaraciones a la prensa en contra del Rector de la UNAM, considerándolo "impotente para resolver problemas internos de la Casa de Estudios".
Aparecen en la prensa (del 20 al 30 de septiembre), numerosos desplegados y cartas repudiando la ocupación militar de la Ciudad Universitaria, y se exige su desocupación y la libertad de todas las personas detenidas.
También se publican en la prensa desplegados de organizaciones empresariales y del PRI apoyando la decisión del gobierno de ordenar la intervención del Ejército en Ciudad Universitaria. La Cámara Nacional de la Industria y la Transformación, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y la Confederación de Cámaras Industriales coinciden con los tres sectores del PRI en calificar la medida del gobierno como un acto restablecedor del orden. La Concamin manifiesta que "los motines y algaradas estudiantiles han creado un ambiente de inquietud que si se prolonga puede obstaculizar el desarrollo económico del país, que se nutre fundamentalmente de estabilidad política, paz social y unión entre los mexicanos." La Concanaco apoya "esta acción de orden de un gobierno cuya principal responsabilidad y función es precisamente el mantener la paz pública en contra de cualquier interés sectario."
Durante todo el día se producen choques violentos entre estudiantes y policías en la Unidad Profesional de Zacatenco, en la Vocacional 7, en la plaza de la Ciudadela -donde están ubicadas las vocacionales 2 y 5- y en el Casco de Santo Tomás.
Alrededor de las 12:30 horas, fuerzas policíacas irrumpen en la Unidad de Zacatenco, lanzan gases lacrimógenos a los estudiantes. Éstos responden descargando piedras y bombas molotov. Un policía es capturado por los estudiantes y otro resulta con heridas de consideración. Entre los estudiantes hay varios heridos. En la Vocacional 7, los granaderos se enfrentan a los estudiantes.
Como resultado de todos esos enfrentamientos son aprehendidos aproximadamente 200 jóvenes, quienes son conducidos a la 13a. Delegación.
Manifestaciones de solidaridad en los estados de la República:
1) en Chihuahua se celebra el Encuentro Nacional de Dirigentes Estudiantiles. Se acuerda reforzar la lucha estudiantil y condenar la intervención del Ejército en la UNAM y exigir su retiro inmediato de esa casa de estudios.
2) Los representantes de las Escuelas Rurales informan que el lunes 23 iniciarán un movimiento de huelga.
3) En la ciudad de Puebla se realiza una manifestación silenciosa de protesta por la ocupación militar de CU.
Sábado 21 de septiembre
En la Unidad Profesional de Zacatenco continúan los enfrentamientos entre estudiantes y policías. Entre tanto, alumnos de la Vocacional 7 se preparan con piedras y bombas molotov, en espera de la llegada de los granaderos a la zona de Tlatelolco. Alumnos de la prevocacional 4 y de la secundaría 83, así como los habitantes de la Unidad Habitacional de Tlatelolco y de otras zonas aledañas se unen a los estudiantes de la Voca 7. Jaime Reyes García señala: "los chavitos de secundaria, aprovechando el sábado, se integraron para pertrecharse contra los granaderos (...) Teníamos las azoteas de los edificios llenas de chavos con piedras gordas". Los estudiantes queman trolebuses, patrullas y un jeep de tránsito, e interrumpen el tráfico por San Juan de Letrán. Todo ello con el propósito de llamar la atención de la policía que en ese momento está atacando a los estudiantes de Zacatenco. Jaime Reyes relata que los jóvenes "Decíamos: `en Zacatenco nos están golpeando, vamos a provocar situaciones para que vengan por nosotros que sí estamos preparados para enfrentarlos´."
A las seis y media llegan los granaderos a Tlatelolco y se inicia, dice García Reyes, "una de las batallas más temibles que hayamos tenido contra ellos, y con un saldo positivo para nosotros". Los contingentes de granaderos, policía montada y gendarmería, "bajo el mando del teniente coronel Armando Frías y del general Cueto Ramírez", concentran su ataque sobre la Vocacional 7. Los estudiantes, que se encuentran parapetados en los edificios aledaños, sorprenden a los granaderos arrojándoles piedras, palos y bombas molotov, y los vecinos de Tlatelolco les avientan "baldes de agua caliente". Los granaderos responden lanzando gases lacrimógenos y las piedras arrojadas por los estudiantes. En medio de la refriega, "Un militar que andaba de civil, de apellido Urquiza, intentó llegar a su casa en Tlatelolco, y vio que uno granaderos golpeaban a su madre. El tipo sacó su pistola y mató a dos granaderos."
David Ortega relata que los estudiantes de todos los planteles de la Unidad Profesional de Zacatenco, al saber de los enfrentamientos en Tlatelolco, envían "refuerzos hacia la zona de combate. Prácticamente se divide la ciudad y se abre un campo de enfrentamiento directo. Se organizan brigadas de carros que llevan y traen a los que están golpeados, a los intoxicados con gases, y de alguna manera funcionan como retaguardia de los enfrentamientos".
La lucha se extiende hacia Peralvillo, la Exhipódromo y Tepito. Y narra García Reyes que en Exhipódromo de Peralvillo los jóvenes avientan a los policías llantas encendidas: "A las doce de la noche no había un solo detenido, los granaderos habían agotado sus provisiones de armas, habían muerto dos de ellos, y se pusieron a disparar, a mí me consta. Vi granaderos disparando con pistola. Cuando ya estaban totalmente derrotados, llegó el ejército..."
Domingo 22 de septiembre
A las 2:00 horas de la mañana llegan a la zona de Tlatelolco 500 efectivos del 43o. Batallón de Infantería y 9 unidades blindadas, al frente del coronel Javier Vásquez Falacia, con la orden de apoyar a la policía para someter a los estudiantes. Cientos de jóvenes son detenidos.
El redactor del documento de inteligencia militar norteamericana (documento recientemente desclasificado) comenta: "El coronel Vásquez es el comandante del 43 Batallón de Infantería, con cuartel en Toluca, Estado de México (parte de la 22 Zona Militar). Esto marcó la primera participación conocida de soldados de fuera del área inmediata de la Ciudad de México y da una indicación de la creciente seriedad de la situación..."
Desde temprana hora, los agentes del Ministerio Público Federal y del fuero común, en los reparos de la Procuraduría del Distrito y de la Jefatura de Policía, inician el interrogatorio a 576 personas que fueron detenidas durante los disturbios ocurridos en Nonoalco Tlatelolco. Se estima que otras 300 personas más fueron detenidas.
A las 11 horas, el Ejército se retira de la Vocacional 7. Una hora después, un grupo de estudiantes realiza un mitin en la Plaza de las Tres Culturas. Entre tanto, los estudiantes de Zacatenco organizan la resistencia contra los granaderos, y sacan los mimeógrafos y el papel que tienen en las escuelas superiores y vocacionales.
Grupos armados de policías, vestidos de civil, ametrallan los edificios de las preparatorias 4, 7 y 9, así como el de El Colegio de México.
Circula una carta de protesta firmada por más de 180 periodistas, dirigida al Presidente de la República, al Congreso de la Unión y a la Suprema Corte de Justicia, en la que se asienta: "Los que suscribimos, reporteros y redactores de los diarios de la capital (...) solicitamos:
1) El restablecimiento del orden constitucional.
2) El respeto absoluto a las garantías individuales, traducido en:
a) Retiro de las tropas que ocupan Ciudad Universitaria y los planteles del Instituto Politécnico Nacional y su retorno a los sitios y funciones que señala la Constitución General de la República.
b) Cese de los actos de represión.
c) Respeto al derecho de reunión, asociación y expresión.
3) Que cese la campaña de desprestigio que se ha desatado en contra de la UNAM y la elevada investidura de su rector."
Al final señalan: "tenemos la convicción de que es inaplazable se profundice con serenidad en las causas que han originado el conflicto y se busque sinceramente solución política..."
Reacciones en los estados de la República:
1) En la ciudad de Oaxaca, el comandante de la 27 zona militar, general J. de Jesús Mireles Cruz, manifiesta en un comunicado de prensa que "El Ejército no permitirá más manifestaciones estudiantiles en esta ciudad". Se informa que un enviado del CNH fue detenido por la policía cuando tenía una junta con los estudiantes del Tecnológico de Oaxaca.
2) El rector de la Universidad de Yucatán encabeza una manifestación silenciosa en protesta contra la represión policiaca y contra la ocupación militar de la UNAM. Se calcula la asistencia de alrededor de 10 mil personas, entre estudiantes, directores de facultades y maestros.
3) Los estudiantes de la Universidad de Nuevo León, en apoyo de los estudiantes de la Ciudad de México, toman la Rectoría de las 10 a las 20 horas, devolviéndola pacíficamente. Las facultades de Medicina, Ciencias Fisico-Matemáticas, Arquitectura y Agronomía de la Universidad de Nuevo León continúan en paro; la facultad de Ingeniería anuncia la realización de un paro de 24 horas. Al día siguiente -23 de septiembre- 15 facultades y escuelas de la Universidad de Nuevo León acuerdan paralizar sus actividades y otras diez están deliberando en asambleas sobre la posibilidad de sumarse al paro. Los estudiantes recorren la ciudad de Monterrey para informar de los últimos acontecimientos en la capital de la República y pedir a los regiomontanos apoyo al movimiento estudiantil. El Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Nuevo León acuerda en asamblea general protestar por la intervención militar en CU, y exigir el inmediato retiro del Ejército, la libertad de los detenidos y el establecimiento de las condiciones para el diálogo; también se solidarizan con la petición de derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal.
4) La Federación Estudiantil de la Universidad Autónoma de Baja California, que aglutina a 4 mil estudiantes de las escuelas profesionales y preparatorias de la Universidad, anuncia que iniciará mañana la huelga general en apoyo a las demandas de los estudiantes universitarios del DF, y que se harán mítines para dar a conocer al pueblo bajacaliforniano la situación del movimiento.
5) Después de una reunión entre líderes estudiantiles y directores de facultades y preparatorias de la Universidad Autónoma de Morelos, se decide continuar con la huelga e intensificar los actos de protesta. "Las brigadas estudiantiles recorren las colonias de la ciudad y pueblos vecinos en busca de apoyo a las demandas de los estudiantes de la UNAM y del Politécnico".
6) Siete escuelas de la Universidad de Chihuahua siguen en huelga en solidaridad con los estudiantes de la capital de la República.
7) Los alumnos de la Escuela Normal Rural de Tamatán, Tamaulipas, acuerdan ir a la huelga mañana, en apoyo a los estudiantes de la UNAM. En cambio, los alumnos de las escuelas y facultades de la Universidad Autónoma de Tamaulipas "dieron su apoyo a la política presidencial".
Lunes 23 de septiembre
El rector Barros Sierra presenta su renuncia a la Junta de Gobierno de la UNAM: "Sin necesidad de profundizar en la ciencia jurídica, es obvio que la autonomía ha sido violada (...) Me parece importante añadir que, de las ocupaciones militares de nuestros edificios y terrenos, no recibí notificación oficial alguna, ni antes ni después de que se efectuaron (...) Los problemas de los jóvenes sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción (...) Estoy siendo objeto de toda una campaña de ataques personales, de calumnias, de injurias y de difamación. Es bien cierto que hasta hoy proceden de gentes menores, sin autoridad moral; pero en México todos sabemos a que dictados obedecen. La conclusión inescapable es que, quienes no entienden el conflicto, ni han logrado solucionarlo, decidieron a toda costa señalar supuestos culpables de lo que pasa, y entre ellos me han escogido a mí (...) Por ello es insostenible mi posición como rector, ante el enfrentamiento agresivo y abierto de un grupo gubernamental. (...) En virtud de las consideraciones anteriores, me veo en la imperiosa necesidad de presentar mi renuncia irrevocable". La renuncia del rector unifica a los universitarios en torno a su persona. El Sindicato de Profesores de la UNAM manifiesta: "Si la Junta de Gobierno acepta la renuncia del rector Barros Sierra, los siete mil profesores dimitirán en masa". La Asociación de Trabajadores Administrativos de la UNAM, el Colegio de Profesores de la Escuela Nacional de Economía, la Escuela Nacional Preparatoria, 1,500 empleados administrativos, los directores de facultades, escuelas e institutos, y estudiantes piden a la Junta de Gobierno de la UNAM que no acepte la renuncia del rector. La mayoría coincide en señalar que si se acepta su renuncia se estaría abdicando de la autonomía universitaria.
En la tarde se realiza una concentración de más de 3,000 personas a unos metros de CU; después marchan hasta la casa del rector de la UNAM, a quien le plantean que reconsidere su renuncia.
El diputado Octavio A. Hernández declara a reporteros: "Con la aprehensión de algunos cabecillas de la agitación estudiantil, la renuncia del rector y el rescate de los planteles universitarios, el problema se acerca a su fin".
El edificio de la Vocacional 5 es ametrallado por comandos policíacos vestidos de civil, ocasionando grandes destrozos.
En las primeras horas de la noche se inician una serie de choques violentos entre estudiantes y granaderos en las zonas del Casco de Santo Tomás, de la Unidad Nonoalco Tlatelolco y de la Unidad Profesional de Zacatenco.
En el Casco de Santo Tomás los estudiantes secuestran autobuses y los colocan en forma estratégica alrededor de las escuelas; abren zanjas y derriban postes "con el fin de impedir el paso de los vehículos policíacos." A las 19 horas arriban al lugar alrededor de mil 500 granaderos en autobuses de pasajeros, y de inmediato rodean las instalaciones del Casco.
Los politécnicos incendian los camiones con los que habían bloqueado las calles aledañas al Casco, y desde las escuelas y algunas casas comienzan a arrojar bombas molotov a los policías y a los autobuses en que éstos habían llegado. Los granaderos lanzan en varias ocasiones gases lacrimógenos, pero se repliegan para evadir las bombas molotov que les lanzan. La lucha se extiende hasta la avenida Instituto Técnico, donde los estudiantes queman varios autobuses. A las 23:30 horas, "cientos de granaderos, apoyados con tiros de fusil", toman todas las escuelas del Casco de Santo Tomás. Se detienen a 350 estudiantes, hombres y mujeres. Todos ellos son trasladados a las cárceles en autobuses urbanos y vehículos policíacos.
Mientras eso sucede, en la zona de la Unidad Nonoalco Tlatelolco se registran choques entre estudiantes y granaderos. Los granaderos recurren a las armas de fuego. Después de un intenso tiroteo, toman la Vocacional 7, y detienen a los estudiantes que se encuentran en el área.
En la Unidad Profesional de Zacatenco, los estudiantes también se enfrentan a las fuerzas policíacas.
Martes 24 de septiembre
A las 0:30 horas, alrededor de 1 000 soldados en 13 tanques ligeros y 30 transportes irrumpen en la Unidad Profesional Zacatenco. Junto con el Ejército llegan 59 patrullas de la Policía Preventiva y 150 agentes de la Policía Judicial. Todas estas fuerzas se colocan alrededor de la Unidad. Los estudiantes se retiran sin oponer resistencia. A las 2 horas, las tropas comienzan a salir de Zacatenco, quedándose un número considerable de soldados que mantienen acordonados los edificios principales de la Unidad. En la tarde, el Ejército hace entrega al secretario general del IPN de todos los edificios ocupados en la Unidad Profesional Zacatenco.
A las 3:00 horas, 15 carros blindados y 6 transportes con seiscientos efectivos militares entran al Casco de Santo Tomás. Junto con las tropas del ejército van "efectivos de la policía judicial con M-1 y lanzagranadas". Se suscita un enfrentamiento a tiros entre la tropa y los estudiantes que permanecen parapetados "en la escuela de Ciencias Biológicas y en el edificio de departamentos de Carpio número 514". El ejército ocupa el Casco. Cuatrocientos soldados, al mando del general Gustavo Castillo, catean todos los edificios del Casco y capturan a decenas de estudiantes que se encuentran dentro de sus instalaciones.
El general Luis Cueto Ramírez, jefe de la policía, advierte: "los elementos de la Jefatura de Policía están ya armados y tienen instrucciones de actuar donde sea necesario, para evitar alborotos en la vía pública".
Se realiza un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, al que asisten cerca de 2,000 personas, entre estudiantes, residentes de Tlatelolco y pueblo en general. También se realiza un acto público en la Casa del Lago.
Continúan las actividades de las brigadas estudiantiles por toda la ciudad: mítines relámpagos y pintas en los camiones.
Muestras de adhesión en los estados de la República:
1) En Chihuahua los universitarios se solidarizan con el movimiento estudiantil de la Ciudad de México y toman el acuerdo de realizar el jueves 26 una marcha silenciosa.
2) En las escuelas de la Universidad de Morelos se teme que en cualquier momento "se ordene a las tropas que desalojen a los huelguistas".
3) Los estudiantes de la Universidad de Nuevo León convocan a asamblea general para determinar el paro total de la Universidad.
4) En Oaxaca, el rector de la Universidad Benito Juárez protesta públicamente ante "las amenazas de una posible intrusión del ejército en esa casa de estudios", y pide a todos los estudiantes que continúen apoyando al movimiento estudiantil.
5) En la Universidad de Puebla aumenta a diez el número de escuelas que se unen al movimiento estudiantil.
6) Los maestros y estudiantes de la Universidad de Culiacán y de las escuelas estatales acuerdan otorgar su solidaridad al movimiento estudiantil, pero sin suspender las clases.



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